Ciencia ficción basada en hecho reales
Cualquier momento del día se nos ocurren nuevas ideas que creemos capaces de convertirse en realidad, las personas le llamamos sueños a esas ideas que parecen imposibles de realizarse. Nuestros sueños van de la mano con nuestras necesidades, deseamos algo mejor de lo que tenemos alrededor. Es así como surge este sueño de crear la herramienta perfecta que nos ayude a alcanzar nuestros objetivos, pero que también nos acompañe y nos hable. La inteligencia artificial empieza a ser el sueño de alguien con un problema similar. Empiezan a surgir los primeros indicios.
En los años cuarenta
se pusieron a funcionar
las primeras computadoras se les llamó “cerebros
electrónicos”, ya que podían
hacer sumas. Esto hizo imaginar a
muchos: “Mañana las máquinas conversarán
con nosotros”.
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| Matrix Saga |
Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, una parte de su poder creador fue heredado a toda la humanidad. Nos formó en pares para complementarnos, para que nuestra supervivencia fuera una tarea conjunta. Gómez Herrera (1999) hace referencia a esta idea sobre la creación de Adán y Eva "...ahora nosotros quisiéramos
crear compañeros a nuestra imagen y semejanza. ¿Pero, de qué tipo? Que nos sean
útiles y podamos interactuar con ellos de
una forma cercana, casi natural".
Procurando ese sueño, el industrial
estadounidense Joe Engelberg construyó
un prototipo en los años cincuenta,
y en la década siguiente vendió su primer
robot útil. Pero realmente los robots dejaron
de ser ficción en los años ochenta,
cuando brazos gigantes que se
movían obedeciendo un programa
predeterminado, desplazaron
a los obreros en las fábricas automotrices
de Japón.
Incluso ya habiendo cruzado la barrera más difícil de cualquier soñador "lograrlo", crear algo a su semenjanza requiere un poco más que saber como funciona el organismo propio; inteligencia artificial. Subes a su circuito principal tus conocimientos y le programas diferentes maneras de solucionar problemas cotidianos, esperando que sea capaz de responder a imprevistos no programados. Hasta ahora cualquier avance en la tecnología ha sido un momento plausible y digno de ser recordado como haber pisado la luna por primera vez, es por eso que cada nuevo objeto construído es un valioso instrumento que cuesta grandes cantidades de dinero y aleja cada vez más a la humanidad de su propósito inicial "darle vida a
un muñeco de madera para no sentirnos
tan solos". Solo unos pocos provilegiados tendrán la satisfacción de estar cerca de un robot que pueda atender sus necesidades según su programación.
En una entrevista realizada al doctor Isamael Esponisa Espinosa habla sobre la participación de México en en materia de la inteligencia artificial:
¿Cómo va el estudio de la robótica en México?
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| México en competencia de robótica |
—Un poco atrasado. Las redes neuronales comenzaron a usarse desde los años 60, pero
entonces, cuando yo traje ese concepto a México y me tildaron de loco, ni siquiera me
dieron acceso a las computadoras que se tenían, así que perdimos muchos años. Ahora, que
ya se sabe qué son y qué alcances tienen, todos quieren saber de redes neuronales. Por otro
lado, la robótica es una ciencia muy compleja, que necesita ingenieros en computación,
ingenieros mecánicos y electrónicos, matemáticos y hasta expertos en fisiología. Desarrollar
un robot requiere de equipos multidisciplinarios que no siempre son fáciles de armar. Finalmente,
sólo quisiera agregar que por más que avancemos en el campo de la inteligencia
artificial, siempre sentiremos que hay una especie de enano escondido dentro de los robots.
¿Qué podemos esperar del futuro?
En el terreno de las
computadoras personales,
la velocidad de un
procesador será enorme
y no podremos agotar su
memoria ni cargando ciclos
enteros de cine ruso, que podremos
ver doblados al español
con una voz idéntica a la de los actores.
Serán gobernadas con la voz: “Actívate”.
Quizá ya no sean necesarios los
monitores; unos anteojos inalámbricos de
realidad virtual nos mostrarán cómo va quedando nuestro texto. Los teclados también
serán tan obsoletos como ahora lo
son las tarjetas con hoyitos; en vez de teclear,
quizá podremos plasmar palabras
en la memoria de la computadora
con sólo imaginarlas, gracias
a una discreta placa
(chip) adherida a
nuestra frente. Una voz
agradable nos dirá al
oído que hemos cometido
un error de sintaxis y
nos proporcionará, si lo
deseamos, una lista de
posibles soluciones. En
lugar de usar el “ratón”, podremos
manipular el texto (o el dibujo,
o lo que sea) con el movimiento de
nuestros ojos, que será detectado por un
inofensivo rayo láser.
Si lo que esperábamos del futuro fuera una lista de pendientes, muchas de las ideas que se tenían sobre el podrían empezar a tacharse. Los sueños han empezado a hacerse realidad, el basto imaginario de muchos directores de cine han sido también una línea de salida para empezar a trabajar.
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| Blade Runner.1982 |
Existe aún una profecía apocalíptica que nos mantiene entre la esperanza de un robot que cumpla nuestras necesidades básicas o una revolución robótica. La gente sueña que su vida será más fácil, esperando el siguiente nivel de evolución de toda la humanidad donde vivirá rodeada de ellos.
¿Qué pasará cuando los robots pueblen la tierra?
No sabemos a ciencia
cierta cuál será el futuro de la humanidad,
pero sí sabemos que indudablemente
cambiarán las relaciones de
producción y quizá de comunicación. Es
altamente probable, por ejemplo, que se
agrave aún más el problema del desempleo;
que se transformen radicalmente
los conceptos de ocio y tiempo libre; que
cambien las relaciones laborales entre
patrones y trabajadores; que haya una
revolución aún mayor en cuanto al acceso
a la información y que se agudicen
las diferencias entre países hacedores
de tecnología y de aquellos históricamente
dependientes.
“No tiene alma y nadie sabe lo que es capaz de pensar.”
Isaac Asimov
Elegí el tema de Inteligencia Artificial porque me resulta interesante como el hombre es capaz de construir máquinas e intentar darles vida para facilitar muchos aspectos de sus vidas, aún con un miedo palpable de que en algún momento podría resultar contraproducente darle armas a sus armas. Construir un robot y dotarlo con la inteligencia suficiente para reaccionar bajo su propio criterio.
Para empezar a escribir partí de las primeras líneas del texto, ya que hablaba de los primeros pasos que dio el hombre para lograr que programar una máquina que hiciera el mismo trabajo que ellos, aprendiera de sus errores y evolucionara.